lunes, 25 de julio de 2011
jueves, 23 de junio de 2011
lunes, 20 de junio de 2011
1 Corintios 13:8
Si yo hablase en lenguas humanas y angelicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que suena,
o cimbalo que retiñe.
Y si tuviese profecia, y entendiese todos los misterios
y toda la ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera
que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy.
Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entragase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve.
El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia , el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido,
no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor;
no se goza de la injusticia, mas se goza en la verdad.
Todo lo sufre, todo lo espera, todo lo soporta.
El amor nunca deja de ser;
Si yo hablase en lenguas humanas y angelicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que suena,
o cimbalo que retiñe.
Y si tuviese profecia, y entendiese todos los misterios
y toda la ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera
que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy.
Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entragase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve.
El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia , el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido,
no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor;
no se goza de la injusticia, mas se goza en la verdad.
Todo lo sufre, todo lo espera, todo lo soporta.
El amor nunca deja de ser;
lunes, 6 de junio de 2011
Desde el alma (vals)
Hermano cuerpo estás cansado
desde el cerebro a la misericordia
del paladar al valle del deseo
cuando me dices / alma ayúdame
siento que me conmuevo hasta el agobio
que el mismísimo aire es vulnerable
hermano cuerpo has trabajado
a músculo y a estómago y a nervios
a riñones y a bronquios y a diafragma
cuando me dices / alma ayúdame
sé que estás condenado / eres materia
y la materia tiende a desfibrarse
hermano cuerpo te conosco
fui huésped y anfitrión de tus dolores
modesta rampa de tu sexo ávido
cuando me pides / alma ayúdame
siento que el frío me envilece
que se me van la magia y la dulzura
hermano cuerpo eres fugaz
coyuntural efímero instantáneo
tras un jadeo acabarás inmovil
y yo que normalmente soy la vida
me quedaré abrazada a tus huesitos
incapaz de ser alma sin tus vísceras.
Mario Benedetti
Hermano cuerpo estás cansado
desde el cerebro a la misericordia
del paladar al valle del deseo
cuando me dices / alma ayúdame
siento que me conmuevo hasta el agobio
que el mismísimo aire es vulnerable
hermano cuerpo has trabajado
a músculo y a estómago y a nervios
a riñones y a bronquios y a diafragma
cuando me dices / alma ayúdame
sé que estás condenado / eres materia
y la materia tiende a desfibrarse
hermano cuerpo te conosco
fui huésped y anfitrión de tus dolores
modesta rampa de tu sexo ávido
cuando me pides / alma ayúdame
siento que el frío me envilece
que se me van la magia y la dulzura
hermano cuerpo eres fugaz
coyuntural efímero instantáneo
tras un jadeo acabarás inmovil
y yo que normalmente soy la vida
me quedaré abrazada a tus huesitos
incapaz de ser alma sin tus vísceras.
Mario Benedetti
sábado, 28 de mayo de 2011
jueves, 12 de mayo de 2011
Autorretrato
Adoito presentarme cun sorriso
de xeito que semella que son leda.
Bebo soa a copa dunha sombra
e teimo en ocultala tras os dentes,
mais todas as feridas me fan marca
e teño cicatrices nos meus soños.
(………)
Quen se esconde detrás da miña sombra
xa ten un capital de vellos soños,
tamén lle viu ao lobo os irtos dentes,
mais ela escorrentouno cun sorriso.
O lobo ten pavor á xente leda
e non traspasa os lindes que lle marca.
……….
Marica Campo
Sextinario: trinta e seis + tres
Adoito presentarme cun sorriso
de xeito que semella que son leda.
Bebo soa a copa dunha sombra
e teimo en ocultala tras os dentes,
mais todas as feridas me fan marca
e teño cicatrices nos meus soños.
(………)
Quen se esconde detrás da miña sombra
xa ten un capital de vellos soños,
tamén lle viu ao lobo os irtos dentes,
mais ela escorrentouno cun sorriso.
O lobo ten pavor á xente leda
e non traspasa os lindes que lle marca.
……….
Marica Campo
Sextinario: trinta e seis + tres
Era Balbino,
un rapaz de aldea, un neno,
un ninguén con fame e con remendos,
aturando
mancaduras no coiro e no carrelo,
tripando lama, sorralleiras, croios,
tripando esterco.
Era Balbino,
fillo de caseiros,
que soñou andar mundo,
que soñou desperto
anque se vía coutado por ser pobre,
polo seu vivir cativo, estreito,
e tiña de sí mágoa
e tamén algún medo.
…………………
Xosé Neira Vilas
Poesía recadada
un rapaz de aldea, un neno,
un ninguén con fame e con remendos,
aturando
mancaduras no coiro e no carrelo,
tripando lama, sorralleiras, croios,
tripando esterco.
Era Balbino,
fillo de caseiros,
que soñou andar mundo,
que soñou desperto
anque se vía coutado por ser pobre,
polo seu vivir cativo, estreito,
e tiña de sí mágoa
e tamén algún medo.
…………………
Xosé Neira Vilas
Poesía recadada
domingo, 8 de mayo de 2011
O poema
Un poema é un ser vivo que anda,
respira, soña, chora, salouca,
ama, berra, cintila, escurece,
cala, aborrece a mentira,
sente odio e tenrura, desángrase,
fala de intimidade a intimidade
coas cousas e coa xente, suxere
mundos posíbeis e imposíbeis,
sua, cansa, sofre sede e fame,
adoece, agoniza. E nunca morre.
Manuel María
A luz resucitada
Un poema é un ser vivo que anda,
respira, soña, chora, salouca,
ama, berra, cintila, escurece,
cala, aborrece a mentira,
sente odio e tenrura, desángrase,
fala de intimidade a intimidade
coas cousas e coa xente, suxere
mundos posíbeis e imposíbeis,
sua, cansa, sofre sede e fame,
adoece, agoniza. E nunca morre.
Manuel María
A luz resucitada
domingo, 20 de febrero de 2011
Eduardo Galeano: "Espejos. Una historia casi universal"
La gran ciudad flotante
A principios del siglo quince, el almirante Zheng, comandante de la flota china, grabó en piedra, en las costas de Ceylán, su homenaje a Alá, Shiva y Buda. Y a los tres pidió, en tres idiomas, la bendición de sus marineros.
Zheng, eunuco fiel al imperio que lo había mutilado, encabezó la flota más grande de cuantas hayan navegado los mares del mundo.
Al centro, las naves gigantes, con sus huertos de frutas y legumbres, y alrededor un bosque de mil mástiles:
Se despliegan las velas como nubes del cielo...
Los barcos iban y venían entre los puertos de China y las costas del África, pasando por Java y la India y Arabia y... Los marineros partían de China llevando porcelanas, sedas, lacas, jades, y volvían cargados de historias y de plantas mágicas y de jirafas, elefantes y pavos reales. Descubrían idiomas, dioses, costumbres. Conocieron las diez utilidades del coco y el inolvidable sabor del mango, descubrieron caballos pintados a rayas blancas y negras y aves de largas patas que corrían como caballos, encontraron incienso y mirra en Arabia, y en Turquía piedras raras, como el ámbar, al que llamaron saliva de dragón. En las islas del sur fueron asombrados por pájaros que hablaban como hombres y por hombres que llevaban un sonajero colgando entre las piernas, para anunciar sus virtudes sexuales.
Los viajes de la gran flota china eran misiones de exploración y de comercio. No eran empresas de conquista. Ningún afán de dominio obligaba a Zheng a despreciar ni a condenar lo que encontraba. Lo que no era admirable resultaba, al menos, digno de curiosidad. Y de viaje en viaje iba creciendo la biblioteca imperial de Pekín, que en cuatro mil libros reunía los saberes del mundo.
Seis libros tenía, por entonces, el rey de Portugal.
A principios del siglo quince, el almirante Zheng, comandante de la flota china, grabó en piedra, en las costas de Ceylán, su homenaje a Alá, Shiva y Buda. Y a los tres pidió, en tres idiomas, la bendición de sus marineros.
Zheng, eunuco fiel al imperio que lo había mutilado, encabezó la flota más grande de cuantas hayan navegado los mares del mundo.
Al centro, las naves gigantes, con sus huertos de frutas y legumbres, y alrededor un bosque de mil mástiles:
Se despliegan las velas como nubes del cielo...
Los barcos iban y venían entre los puertos de China y las costas del África, pasando por Java y la India y Arabia y... Los marineros partían de China llevando porcelanas, sedas, lacas, jades, y volvían cargados de historias y de plantas mágicas y de jirafas, elefantes y pavos reales. Descubrían idiomas, dioses, costumbres. Conocieron las diez utilidades del coco y el inolvidable sabor del mango, descubrieron caballos pintados a rayas blancas y negras y aves de largas patas que corrían como caballos, encontraron incienso y mirra en Arabia, y en Turquía piedras raras, como el ámbar, al que llamaron saliva de dragón. En las islas del sur fueron asombrados por pájaros que hablaban como hombres y por hombres que llevaban un sonajero colgando entre las piernas, para anunciar sus virtudes sexuales.
Los viajes de la gran flota china eran misiones de exploración y de comercio. No eran empresas de conquista. Ningún afán de dominio obligaba a Zheng a despreciar ni a condenar lo que encontraba. Lo que no era admirable resultaba, al menos, digno de curiosidad. Y de viaje en viaje iba creciendo la biblioteca imperial de Pekín, que en cuatro mil libros reunía los saberes del mundo.
Seis libros tenía, por entonces, el rey de Portugal.
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